miércoles, 21 de octubre de 2009

Platón

No me considero un experto en Platón; para empezar no me he leído, ni mucho menos, todas sus obras.

¿Qué no me gusta del estilo literario de Platón? Se dilata demasiado. Prefiero a Heràclito, quien emite sentencia tras sentencia, concisión, como quien esculpe en mármol.


Pero hay algo que me encanta en Platón, y cuanto más lo trato más lo aprecio: aunque parezca que escriba para niños pequeños, puesto que los diálogos son muy democráticos (para todos los públicos), para sintonizar con él hay que ser muy grande.

Nada turba más a los eruditos que lo escrito por el propio Platón al final de su vida en la famosa 'Carta séptima', y que ahora recito de memoria: "Lo que en filosofia és serio y auténtico no puede escribirse en papel, puesto que sólo puede imprimerse en el alma".

Muchos eruditos, como digo, andan trastocados con esto -¿Así qué importancia filosófica tienen los diálogos platónicos?- Se inquietan. Pero que eso les inquiete sólo demuestra una cosa, al menos a mi entender: no han entendido nada de los diálogos de Platón ¡Aunque se los hayan leído todos treinta mil veces!

Para mí, lo que cuenta Platón és obvio, muy natural añadiría ¡No le veo nada de extraño ni misterioso! Pero hay que aprender a pensar en grande, es decir,hay que poseer una gran pasión. Porque el filósofo, a diferencia del técnico (el erudito), es un hombre de deseos superiores, de gran corazón ¡Es un hombre que siente más!

"Quien tenga oídos que escuche."

lunes, 12 de octubre de 2009

De los principios

Escribe Leonardo da Vinci lo siguiente: "Se llama ciencia al discurso mental que toma su origen en los primeros principios, más allá de los cuales nada puede hallarse que forme parte de ella."

Normalmente la gente entiende por metafísica al discurso mental que habla sobre lo que está más allá de la física, en resumen, lo sobrenatural. Pero esto no parece ser del todo cierto. El término metafísica, si bien es griego, nunca fue usado por los filósofos griegos; Tales, Heráclito, Anaximandro, Pitágoras, Parménides, Demócrito, Meliso, Platón, Aristóteles, Epicuro, los Estoicos, Pirrón, etc. jamás usaron dicho término ¿De dónde surge éste entonces?

En el s.I a.c Andrónico de Rodas recupera los textos perdidos de Aristóteles y los reordena, clasifica y etiqueta a su antojo. Es entonces cuando aparece el término metafísica; y por lo que parece éste se usó para clasificar esos libros de Aristóteles que hablaban sobre la Causa Primera, o sea, Dios.

Cuando estudiamos los filósofos griegos -los amantes del conocimiento- nos damos cuenta como todos ellos han hecho ciencia: han buscado opiniones sobre política (arte de mandar y organizar una multiplicidad humana en un único cuerpo sólido), sobre el comportamiento de los hombres (ética), sobre el comportamiento de cuanto experimentaban (mecánica), que fueran verdaderas, esto es, irrefutables ¡Buscaban un conocimiento que pudiera imprimirse en mármol y así traspasara impunemente la posteridad!

La cuestión, entonces, resulta evidente: para hacer ciencia se precisa partir de unos principios. Y óbviamente, no hay que ser muy tonto para darse cuenta de que si los principios que articulan una opinión son erróneos entonces, toda cuanto se derive de ellos es falso ¡Cae por su propio peso! Bien pues, los filósofos no sólo se preocupan por las ciencias propiamente, sino que se caracterizan por indagar sobre los principios -¿Cuáles han de ser los principios que sustenten toda nuestras ciencias de forma firme, segura e indudable?- Se preguntaban.

la filosofía es, básicamente, la ciencia de los principios ¡La lucha por los principios que deben estructurar, regir y dar color a todas nuestras ideas sobre el mundo, sobre nosotros mismos, sobre la vida! Preguntarse el porqué se debe de adoptar un principio y no otro... indagar, experimentar y probar con principios distintos a los habituales, heredados y aprobados por un consenso de sabios :¡Esto es filosofar!

Pero la gente ordinaria, los semicultivados, creen que hacer filosofía es divagar, especular, cháchara mental, puro capricho inútil del espíritu. Bien, por eso son gente ordinaria, inferior y semicultivada ¡No se enteran de nada! Y todo cuanto tocan... todo sobre cuanto opinan se pudre, decae y enferma.

La filosofía dirige el destino de los hombres, en silencio, a oscuras, en el anonimato... ¡La filosofía es la parte más inconsciente de una civilización! Y sin embargo ella es la que suele tomar mayor consciencia de la civilización en cuestión. Sí, menuda paradoja tenemos aquí.

domingo, 11 de octubre de 2009

La importancia del sexo

Durante siglos el cristianismo ha maldecido el sexo, las bajas pasiones, en fin, la carnalidad ¡Para refrenar las tentaciones del cuerpo esos engendros cristianos tomaban jarabe de palo a golpe de látigo! Recordemos: ¿cuál fue el castigo que le imputó Dios a Eva por haber arrancado la manzana del árbol del Saber? Quitarle la inmortalidad y obligarla a parir ¡Dios condenó a Adán y Eva a cultivar la llama de la vida a través de la pasión sexual y la reproducción! Aquí empieza la historia occidental sobre la maldición hacia la vida mundana.

Cuanto más leemos la historia del espíritu humano más nos damos cuenta que Nietzsche tiene muchas razones para afirmar: "El cristianismo no es más que platonismo para el pueblo". En el "Banquete", Platón expone de forma clarísima la primera descarnalización del amor, la pasión y el sexo (de Eros y Afrodita) registrada en Occidente y que de forma muy simple viene a decirnos: hay diferentes tipos de actos sexuales o amoríos; a saber: por un lado encontramos esos actos sexuales conducidos ciegamente por las más bajas pasiones y los cuales nos animalizan, nos embrutecen y destrozan, provocándonos dolor ¡Estos actos nos corrompen, puesto que perdemos el dominio de nosotros mismos y nos volvemos seres esclavos, inferiores, sumidos bajo los ciegos dictámenes de nuestro cuerpo imperfecto! Y es que este tipo de amoríos se caracteriza por la simple necesidad animal de copular, indistintamente con quien sea ¡Lo importante es dar vía libre a la libido!
Luego encontramos los actos pasionales que nos incitan a intimar, sólo, con los cuerpos más bellos. Este tipo de cópula puede ser de dos tipos; dice Platón: Si estos cuerpos son de sexo contrario el amor que ahí se presenta busca engendrar nuevos cuerpos aún más bellos y perfectos (búsqueda de una descendencia superior capaz de propagar la raza hacia arriba, o sea, "sub especie aeterni"; en este caso, pues, si bien el individuo sigue siendo mundano y fugaz la raza aspira a la inmortalidad). Pero si esta cópula se produce en exclusivo entre "machos" bellos, entonces, se busca algo más; a saber: engendrar espíritus superiores, o sea, intelectos autónomos, libres y señores de sí mismos.
Ya por último, agrega Platón, se encuentra el amor supremo: un amor no carnal, no fugaz, no mundano y como tal, conducido en exclusivo por la sana pasión hacia las ideas ¡Y es que los enamorados de las ideas son capaces de alcanzar la inmortalidad del alma, o sea, la felicidad, la autonomía y la beatitud eterna!

El cristianismo robó y resumió todo este planteamiento platónico de forma bastante bárbara con el mito de la inmaculada concepción de María. Éste relato dibujaba a la castidad como un acercamiento hacia Dios, o sea, hacia una supuesta pureza del alma ¡Hacia una supuesta inmortalidad egoísta y personal! Y durante siglos, en los conventos, las monjas han esperado, en vano, verse preñadas por el hálito divino para con ello elevarse hacia los cielos. Sí, el cristianismo es una depravada forma de satisfacer ciertos egoísmos.

En realidad el cristianismo ha dado muchísima importancia a la sexualidad ¡Los relatos cristianos son sumamente eróticos! Pero éstos hablan de sexo en la medida que, los muy depravados, quieren criminalizarlo y usarlo como chivo expiatorio de todos los males y dolores de la humanidad.

Seguramente fuera Foucault, en los años 70, quién hablara de ello de forma más incisiva en su "La historia de la sexualidad". Su homosexualidad le dio pie a que se tomara muy a pecho semejante problema, por lo común tan pasado por alto; a saber: ¿por qué se le da tanta importancia al sexo, ya para bien y para mal, en nuestras vidas? Y el francés concluyó que el sexo es un mito usado por las estructuras de poder para con él dominar al pueblo ¡Las estructuras de poder quieren que la gente hable constantemente de sexo, se preocupe por el sexo, dispute por el sexo, y con ello pretenden controlarlos y dominarlos!

Visto así el mito del sexo me recuerda mucho al mito de la felicidad. Ya no vemos al sexo y la felicidad como Ideales, o sea, realitatis, sino como humo de color, como ficción humana... ¿Qué conlleva todo ello?

lunes, 5 de octubre de 2009

Del saberse callar

Un hombre sin secretos es un hombre sin tesoros, sin grandeza, sin reino propio. Cuando hablamos nos vulgarizamos ¡Y según con quienes charlemos hacemos algo más: nos entontecemos, nos volvemos imbéciles, nos ensuciamos! Hay que vigilar con las compañías -No todo el mundo saca lo mejor de nosotros, más bien lo contrario.

Los que mandan, los que dirigen, los que llevan en sus manos el futuro de alguna empresa son los que saben callarse ¡Incluso cuando hablan esconden! Nadie más que ellos debe adivinar hacia donde se encauzan todas las cosas, mientras tanto dan órdenes variadas, a veces contradictorias y específicas a sus subordinados, los cuales se ven incapaces de percatarse hacia donde se 'dirige' el Todo ¡Y precisamente por ello són útiles!


En razón resulta tan difícil gestar líderes, mentes autónomas, jefes: la mayoría se muestra incapaz de permanecer aletargada, a oscuras, en la incógnita. Lo grande se caracteriza porque la mayoría no lo comprende, no lo adivina, no lo advierte ¡Aunque lo tenga ante sus narices! Y sin embargo, en silencio domina como la Luna sobre las mareas.

sábado, 3 de octubre de 2009

De Nietzsche

Siempre había pensado que Nietzsche es de esos autores que no se enseñan, que no se pueden enseñar. Seguramente estaba equivocado ¿Por qué lo digo? Me inicié en Nietzsche con el Zarathustra cuando yo era todavía adolescente. A los 18 años me regalaron el "humano demasiado humano". Durante años, cuando ni por asomo me interesaba la filosofía, de Nietzsche sólo me ojeaba de tanto en tanto estos dos libros.

No sé cuantas veces me he leído el Zarathustra... Y durante mucho tiempo me parecía un libro harto incomprensible, incluso en no pocas ocasiones incómodo y fatigoso, pues había muchas cosas que no entendía nada bien -¿A qué vienen a cuenta? ¿Qué significaban?- Me preguntaba; aunque, eso sí, su lenguaje por lo general me seducía ¡Y siempre aparecía alguna sentencia que me daba alas para reflexionar a mi rollo dando pie a que mi mente volara! Sin embargo me picaba el orgullo notar como toda esa fuerza en letra se me escurría de entre las manos; precisamente por eso me seducía aún más... Pero siempre me he negado a leerme a otros autores que explicaran, en resumen, la filosofía de tan indómito pensador. Esa actitud de 'suplicante' no va conmigo ¡Yo quiero investigar las cosas por mi mismo, extraviarme y perderme, especialmente cuando son difíciles y sólo unos pocos se atreven a tantearlas! Siempre prefiero cagarla. Y a fe que la he cagado muchas veces... Dicho esto, cabe añadir que no entiendo a qué viene escribir un libro sobre el pensamiento de Nietzsche, pero bueno, parece ser que hay gente que se dedica a ello.

Recuerdo cuando hice la Selectividad. Me salieron dos textos a escoger: uno era de Nietzsche y el otro de Kant. A criterio de mi profesora de instituto yo a Nietzsche lo dominaba, ya que durante el curso me había puesto un 9 o un 10... De Kant simplemente me había mirado el sistema la noche antes del examen. Pues bien, escogí el texto de Kant aún a sabiendas de sacar peor nota ¿Por qué? Fue una tontería, algo nada prudente, es cierto, pero había dos cosas que me aturdían a decidirme por Nietzsche: por un lado 'sabía' que en realidad yo no dominaba su pensamiento ¡Éste me iba grande! Aunque mis notas reflejaran lo contrario; por otro, me picó de nuevo el orgullo y me inquietaba: ¿Quienes son esos para juzgar lo que yo sé o no sé de Nietzsche? Fue este odio mío hacia el 'juez', o sea, hacia el profesor lo que me llevó a Kant y sacar un 4 en filosofía. Y la verdad es que me sentí orgulloso de ese 4, puesto que demostraba lo poco que sirve toda esta patraña que llaman educación. Además, dedicarle un 4 a Kant, para mí, es algo más que generoso.

A día de hoy, creo que sí se puede enseñar el pensamiento de Nietzsche como una doctrina. en todo caso cabe preguntarse ¿Y quien tiene derecho a tal honor? ¿Acaso el profesor de filosofía del insitituto? Aquí, dejadme que me ría un rato....
Reconociendo todo esto, empero, me aproximo mucho a la opinión de Carlos (ésta se expone clicando el título del post) , que resumo como: Nietzsche combate la doctrina socrática de que la verdad se halla, en exclusivo, en la Razón a costa, sin embargo, de apoyar su propia doctrina basada en el Superhombre, la voluntad de poder, el Eterno Retorno, "el llegar a ser lo que uno es", etc. A fin de cuentas, creo recordar que el propio Nietzsche, en su Ecce Homo, reconoce promover un nuevo tipo de doctrina y, por tanto, de verdad.

Bien, quién vaya a leer el Post de Carlos apreciará que yo le he colgado un comentario con el cual muestro mi 'escepticismo' para con su visión sobre el pensamiento de Nietzsche. Me pide que aclara mi opinión; me parece lícito, aún más viniendo de él.

Para empezar voy a aclarar algunas cosas al respecto: promover una doctrina no implica necesariamente ser dogmático, como parece que indica Carlos. Y hallar y presentar verdades no implica, tampoco, ser un fanático de la verdad ¡Un defensor implacable de la verdad! Sócrates, por ejemplo, sí es un fanático de la verdad -¡La verdad a toda costa!- Exclama el griego. A Nietzsche le gusta la verdad, como no, es un filósofo ¡Pero no le hace asco a la mentira, a la ignorancia, a la incertidumbre, al engaño, al mito! En razón se llama a sí mismo inmoralista. Pues recordemos cómo Sócrates fue el primer moralista entre los griegos, tan inmorales ellos (Platón denuncia los dioses homéricos por inmorales). Sócrates es el primero en decir: felicidad=libertad=virtud= VERDAD.

Hablando plano, para la gente mentalmente más simple, cabe decir que Nietszche no critica al Socratismo platónico, que luego heredará el cristianismo y más tarde la ciencia moderna (socialismo, conservadurismo, etc), más bien hace un diagnóstico. Pues Nietzsche se pregunta: ¿Cómo es posible que de repente entre los griegos salga alguien como Sócrates diciendo que toda Atenas está enferma, es corrupta y débil, y por ello la ciudad va a la ruina, mientras exige que sólo la verdad, el sabio que sepa la verdad, es capaz de curar a la ciudad? Esto, entre los griegos de vieja cepa resultaba ser algo detestable y perverso, antinatural ¡Ellos que se habían inventado la poesía, las obras trágicas (con sus máscaras y ficciones), la retórica, los Dioses, la mecánica! Quizás los griegos fueron uno de los pueblos más falsos, astutos e ingeniosos; al menos esto es lo que decía un ilustre romano.

Pero las nuevas generaciones de jóvenes atenienses empiezan a renegar de sí mismos, de sus tradiciones, se ven rápidamente seducidos por todo lo novedoso y extrangero, mientras exigen que quieren a toda costa la Verdad . Aquí es donde entra a jugar el gran Sócrates exclamando: -¡Sólo la verdad salva!- Para nosotros, que hemos ido a misa des de pequeños, esta frase nos resulta harto familiar ¡Pero para los griegos era novedosa, chocante incluso delirante!

Bien, dice entonces Nietzsche, la filosofía occidental lleva desde Platón buscando la verdad a toda costa ¡A su entender no hay nada más valioso que la verdad ni más perjudicial, repudiable, maligno y criminal que la mentira! ¿Recordáis a Descartes y su genio maligno? Y Nietzsche se da cuenta de que la verdad, sin la mentira, no tiene sentido. A partir de aquí, se da cuenta de cual es su tasca filosófica: destapar el dogmatismo y el fanatismo socrático que ha infestado durante siglos la cultura occidental diciendo: sin mentira no hay verdad que valga ¡Y eh aquí la verdad de Nietzsche!


Obviamente hay muchos que le han criticado que esto no se come por ningún lado, puesto que resulta paradójico ¿Cómo puede ser que "toda verdad precisa de falsedad" sea una verdad? No en vano, uno tiene que ser muy grande y fuerte para tragarse tales monstruosidades lógicas ¡Y disfrutar de ellas!

lunes, 28 de septiembre de 2009

La defensa de Sócrates

Carlos tiene razón, al menos os podría haber dado señales de vida. Seguramente haya varios motivos para explicar tan larga ausencia... Aunque ninguno serio y relevante. Sin embargo, puedo deciros, amigos, que este 'letargo' no ha sido en vano.

Puestos ya, os contaré alguna cosa. Ayer releí ese brevísimo texto titulado "La defensa de Sócrates", escrito por Platón y en el cual se recrea la supuesta defensa que Sócrates esgrimió delante de sus conciudadanos ante los cargos de ateísmo y de pervertir a la juventud -A pocos les quedan bien estos cargos.

Sobre la denuncia de ateísmo queda claro cuan infundada resulta ser ésta ¡El viejo dialéctico cree en los Dioses como el que más! De hecho, cree que su misión mayéutica se debe, precisamente, a una orden directa de la divinidad.

Sobre la denuncia de corromper a la juventud hay más confusión ¡Y así lo admite el propio Sócrates! Vayamos por pasos:
El sabio ateniense observa cómo sus conciudadanos se han corrompido ¡En el sentido literal del término! La heroica generación de Esquilo que se había sacrificado en tromba para la libertad de la democracia ateniense era ya sólo un recuerdo del pasado, mientras que las nuevas "levas" parecen ser espíritus mucho más débiles ¡Quieren vivir y gozar de la vida a toda costa! Y en razón, esa gente se caracteriza por ser sumamente egoista, manipulable, rastrera, influenciable ¡Siempre prestando oídos a quienes puedan serles útiles al momento! Esta nueva actitud, pues, alertaba haber perdido ese carácter duro, firme, intransigente que había guiado a las generaciones anteriores en la construcción del imperio ateniense a costa de luchas, sacrificios y sangre... mucha sangre.

Cabe decir, que esta enfermedad de la voluntad que se sabe incapaz de dureza, firmeza y sacrificio, incapaz, además, de tomar distancias y objetividad con nada, y por tanto, de mostrarse autónoma, no es culpa de Sócrates ¡Sócrates simplemente la diagnostica, la intuye, la denuncia! Eh aquí el don de Sócrates: oler la podredumbre y la corrupción que sufre la voluntad ateniense enmoheciendo todas las calles ¡Sócrates denuncia el Carpe Diem y el apego a la vida que ciega a sus conciudadanos echando a perder esa gran construcción que se llama Atenas! Esto, texto en mano, resulta clarísimo.

Lo que hace Sócrates, entonces, es buscar un remedio a esta desmembración ateniense. Y cree hallar la solución en la filosofía, es decir, en la verdad: sólo la verdad hace bueno al hombre, y sólo el hombre bueno es virtuoso, o sea, de voluntad firme, autónoma y fuerte. Por eso Sócrates se pasa el día instigando a los denomidados sabios y los cuales se dedican precisamente a educar y formar a las nuevas generaciones de atenienses ¡Quiere descubrir si estos sabios son realmente sabios y por tanto si son capaces de enmendar la situación! Sin embargo descubre que nadie es sabio, es decir, que todo el mundo está corrompido al ser incapaz de conocer la verdad. Y es que al entender de Sócrates siendo uno ignorante se ve incapaz de actuar correctamente y por tanto, de ser bueno. Es decir, si un hombre no es sabio, no puede hacer las cosas bien y por tanto, ni puede ser feliz ni hacer feliz a nadie.

Estos silogismos sumieron a Sócrates en una frustración profunda, que podríamos resumir vulgarmente diciendo: -La vida es una mierda- y que el propio Sócrates reconoció al decir: "Sea lo que sea la muerte ésta nos depara mejores cosas que la vida, porque si la muerte es la pérdida de consciencia, tal y como ocurre en muchos de nuestros sueños que al dormir no nos enteramos de estar durmiendo, entonces vale afirmar que la muerte es una situación mucho más agradable que la vida despierta con todas sus intrigas, falsedades, injusticias e ignorancias. Y si la muerte es un viaje a otra vida, siendo entonces nuestra alma inmortal no hay nada que temer ni que perder." No en vano, Sócrates fue quien buscó su propia muerte, pues de esta vida de ignorancia no esperaba nada sino dolor, injusticias y mentiras.

Visto así, cabe decir que también Sócrates contribuyó en ese proceso de degeneración que sufría el pueblo ateniense. Afirmar que para curarse los hombres más aptos de Atenas, los aristócratas como Platón por ejemplo, debían desprenderse y descuidarse de sus asuntos personales, de sus utilidades mundanas y buscar la verdad pura y desnuda porque sin ésta no es posible alcanzar la virtud, o sea, la voluntad fuerte, próspera y libre, hizo que los atenienses se volvieran más idiotas ¡Y el mismo Platón lo demuestra!

Platón, que por su abolengo y rango estaba destinado a reorganizar y liderar de nuevo Atenas para con ello, volverla de nuevo fuerte y dominadora, acabó predicando el mundo de las ideas, lo ingrata que es la vida mundana y dando pie a que los sabios, durante milenios, consideraran nuestra vida un sueño, una apariencia, algo imperfecto.

Sí, Sócrates había corrompido a los jóvenes atenienses, especialmetne al divino Platón.


Ciertamente no hay nada peor para una enfermedad que una mala medicina.

viernes, 26 de junio de 2009

A Tagore


En general la poesía me aburre... Pero Rabindranath Tagore es, junto a otros poetas como Ovidio o Nietzsche, la gran excepción. Cuantas veces he leído y releído sus obras ante el placer, el profundo placer, que sus versos saben regalar sin miramientos... ¡Pues todo placer exige repetir y eternidad!

A veces, empero, Tagore es incluso demasiado puro, demasiado etéreo, demasiado femenino para mi gusto. Lo leo y pienso -Vaya, soy un bruto-. Ovidio Y Nietzsche, quizás se atengan más a mi temperamento, pero esta feminización, esta perfección y bondad en su verbo, le da un toque exótico a Tagore encantador... ¡Tan irresistiblemente encantador y delicado!

"Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies" Para sentir eso hay que tener las manos muy finas.

El día que descubrí casualmente a Tagore, con su Lipika, será siempre recordado.