Siempre había pensado que Nietzsche es de esos autores que no se enseñan, que no se pueden enseñar. Seguramente estaba equivocado ¿Por qué lo digo? Me inicié en Nietzsche con el Zarathustra cuando yo era todavía adolescente. A los 18 años me regalaron el "humano demasiado humano". Durante años, cuando ni por asomo me interesaba la filosofía, de Nietzsche sólo me ojeaba de tanto en tanto estos dos libros.
No sé cuantas veces me he leído el Zarathustra... Y durante mucho tiempo me parecía un libro harto incomprensible, incluso en no pocas ocasiones incómodo y fatigoso, pues había muchas cosas que no entendía nada bien -¿A qué vienen a cuenta? ¿Qué significaban?- Me preguntaba; aunque, eso sí, su lenguaje por lo general me seducía ¡Y siempre aparecía alguna sentencia que me daba alas para reflexionar a mi rollo dando pie a que mi mente volara! Sin embargo me picaba el orgullo notar como toda esa fuerza en letra se me escurría de entre las manos; precisamente por eso me seducía aún más... Pero siempre me he negado a leerme a otros autores que explicaran, en resumen, la filosofía de tan indómito pensador. Esa actitud de 'suplicante' no va conmigo ¡Yo quiero investigar las cosas por mi mismo, extraviarme y perderme, especialmente cuando son difíciles y sólo unos pocos se atreven a tantearlas! Siempre prefiero cagarla. Y a fe que la he cagado muchas veces... Dicho esto, cabe añadir que no entiendo a qué viene escribir un libro sobre el pensamiento de Nietzsche, pero bueno, parece ser que hay gente que se dedica a ello.
Recuerdo cuando hice la Selectividad. Me salieron dos textos a escoger: uno era de Nietzsche y el otro de Kant. A criterio de mi profesora de instituto yo a Nietzsche lo dominaba, ya que durante el curso me había puesto un 9 o un 10... De Kant simplemente me había mirado el sistema la noche antes del examen. Pues bien, escogí el texto de Kant aún a sabiendas de sacar peor nota ¿Por qué? Fue una tontería, algo nada prudente, es cierto, pero había dos cosas que me aturdían a decidirme por Nietzsche: por un lado 'sabía' que en realidad yo no dominaba su pensamiento ¡Éste me iba grande! Aunque mis notas reflejaran lo contrario; por otro, me picó de nuevo el orgullo y me inquietaba: ¿Quienes son esos para juzgar lo que yo sé o no sé de Nietzsche? Fue este odio mío hacia el 'juez', o sea, hacia el profesor lo que me llevó a Kant y sacar un 4 en filosofía. Y la verdad es que me sentí orgulloso de ese 4, puesto que demostraba lo poco que sirve toda esta patraña que llaman educación. Además, dedicarle un 4 a Kant, para mí, es algo más que generoso.
A día de hoy, creo que sí se puede enseñar el pensamiento de Nietzsche como una doctrina. en todo caso cabe preguntarse ¿Y quien tiene derecho a tal honor? ¿Acaso el profesor de filosofía del insitituto? Aquí, dejadme que me ría un rato....
Reconociendo todo esto, empero, me aproximo mucho a la opinión de Carlos (ésta se expone clicando el título del post) , que resumo como: Nietzsche combate la doctrina socrática de que la verdad se halla, en exclusivo, en la Razón a costa, sin embargo, de apoyar su propia doctrina basada en el Superhombre, la voluntad de poder, el Eterno Retorno, "el llegar a ser lo que uno es", etc. A fin de cuentas, creo recordar que el propio Nietzsche, en su Ecce Homo, reconoce promover un nuevo tipo de doctrina y, por tanto, de verdad.
Bien, quién vaya a leer el Post de Carlos apreciará que yo le he colgado un comentario con el cual muestro mi 'escepticismo' para con su visión sobre el pensamiento de Nietzsche. Me pide que aclara mi opinión; me parece lícito, aún más viniendo de él.
Para empezar voy a aclarar algunas cosas al respecto: promover una doctrina no implica necesariamente ser dogmático, como parece que indica Carlos. Y hallar y presentar verdades no implica, tampoco, ser un fanático de la verdad ¡Un defensor implacable de la verdad! Sócrates, por ejemplo, sí es un fanático de la verdad -¡La verdad a toda costa!- Exclama el griego. A Nietzsche le gusta la verdad, como no, es un filósofo ¡Pero no le hace asco a la mentira, a la ignorancia, a la incertidumbre, al engaño, al mito! En razón se llama a sí mismo inmoralista. Pues recordemos cómo Sócrates fue el primer moralista entre los griegos, tan inmorales ellos (Platón denuncia los dioses homéricos por inmorales). Sócrates es el primero en decir: felicidad=libertad=virtud= VERDAD.
Hablando plano, para la gente mentalmente más simple, cabe decir que Nietszche no critica al Socratismo platónico, que luego heredará el cristianismo y más tarde la ciencia moderna (socialismo, conservadurismo, etc), más bien hace un diagnóstico. Pues Nietzsche se pregunta: ¿Cómo es posible que de repente entre los griegos salga alguien como Sócrates diciendo que toda Atenas está enferma, es corrupta y débil, y por ello la ciudad va a la ruina, mientras exige que sólo la verdad, el sabio que sepa la verdad, es capaz de curar a la ciudad? Esto, entre los griegos de vieja cepa resultaba ser algo detestable y perverso, antinatural ¡Ellos que se habían inventado la poesía, las obras trágicas (con sus máscaras y ficciones), la retórica, los Dioses, la mecánica! Quizás los griegos fueron uno de los pueblos más falsos, astutos e ingeniosos; al menos esto es lo que decía un ilustre romano.
Pero las nuevas generaciones de jóvenes atenienses empiezan a renegar de sí mismos, de sus tradiciones, se ven rápidamente seducidos por todo lo novedoso y extrangero, mientras exigen que quieren a toda costa la Verdad . Aquí es donde entra a jugar el gran Sócrates exclamando: -¡Sólo la verdad salva!- Para nosotros, que hemos ido a misa des de pequeños, esta frase nos resulta harto familiar ¡Pero para los griegos era novedosa, chocante incluso delirante!
Bien, dice entonces Nietzsche, la filosofía occidental lleva desde Platón buscando la verdad a toda costa ¡A su entender no hay nada más valioso que la verdad ni más perjudicial, repudiable, maligno y criminal que la mentira! ¿Recordáis a Descartes y su genio maligno? Y Nietzsche se da cuenta de que la verdad, sin la mentira, no tiene sentido. A partir de aquí, se da cuenta de cual es su tasca filosófica: destapar el dogmatismo y el fanatismo socrático que ha infestado durante siglos la cultura occidental diciendo: sin mentira no hay verdad que valga ¡Y eh aquí la verdad de Nietzsche!
Obviamente hay muchos que le han criticado que esto no se come por ningún lado, puesto que resulta paradójico ¿Cómo puede ser que "toda verdad precisa de falsedad" sea una verdad? No en vano, uno tiene que ser muy grande y fuerte para tragarse tales monstruosidades lógicas ¡Y disfrutar de ellas!